Miguel Delibes citáty

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Miguel Delibes

Datum narození: 17. říjen 1920
Datum úmrtí: 12. březen 2010

Miguel Delibes Setién byl španělský romanopisec a od roku 1975 člen Španělské královské akademie.


„I když jsem žil až do roku 2000, spisovatel Miguel Delibes zemřel v Madridu 21. 5. 1998 na operačním stole kliniky La Luz. V tom to je, poslední literární roky mu byly k ničemu. “

„Dime, Catarro, ¿por qué si uno sabe nadar flota sin moverse y cuando no sabe se hunde?
– El miedo pesa, hijo.“
La partida


„Cuando alguien imprescindible se va de tu lado, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales“

„Alimentados de pesimismo no vivimos la vida, la sufrimos.“ La sombra del ciprés es alargada

„Los ricos siempre se encariñan, cuando son ricos, por el lugar donde antes han sido pobres. Parece ser esta la mejor manera de demostrar su cambio de posición y fortuna y el más viable procedimiento para sentirse felices al ver que otros que eran pobres siguen siendo pobres a pesar del tiempo.“

„No se podía estimar que hablase bien un hombre que a cada dos por tres decía «en realidad».“

„No olvide lo que le digo, el primer hijo embaraza tanto al padre como a la madre.“ La sombra del ciprés es alargada

„Yo nací en Ávila, la vieja ciudad de las murallas, y creo que el silencio y el recogimiento casi místico de esta ciudad se me metieron en el alma nada más nacer.“


„Dormir poco es perder vida también, ya que la que se vive a costa del sueño se vive sólo a medias.“ La sombra del ciprés es alargada

„Morir no es malo para el que muere, pensé; es tremendo para el que queda navegando por la estela que el otro trazó, desbrozando, soportando una vida larga, fofa, despojada del menor aliciente...“ La sombra del ciprés es alargada

„besaban al aire, al vacío, tal vez a algún cabello suelto, de manera que ambas sintieran el efluvio de los besos pero no su calor.“ Cinco horas con Mario

„Su estado de ánimo ante la Mica era un caso especial, diferente del estado de ánimo de sus amigos. Y si no, ¿por qué Roque, el Moñigo, o Germán, el Tiñoso, no adelgazaban tres kilos si la Mica marchaba a América, o un par de ellos si solo se desplazaba a la ciudad, o engordaban lo perdido y un kilo más cuando la Mica retornaba al valle por una larga temporada?“ El camino

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